Qué mantenimiento requieren las ventanas de aluminio para durar más
La empresa de instalación de ventanas en Alicante son reconocidas por su resistencia, durabilidad y bajo mantenimiento, lo que las convierte en una de las opciones más elegidas para viviendas y negocios. Sin embargo, aunque requieren menos cuidados que otros materiales, no son completamente libres de mantenimiento. Realizar un mantenimiento adecuado y periódico es fundamental para garantizar que las ventanas de aluminio conserven su funcionalidad, estética y propiedades aislantes durante muchos años.
Uno de los principales beneficios del aluminio es su resistencia a la corrosión, especialmente cuando cuenta con tratamientos adecuados como lacado o anodizado. Aun así, factores como el polvo, la humedad, la salinidad en zonas costeras o la contaminación ambiental pueden afectar progresivamente a los perfiles si no se limpian de forma regular. Por ello, la limpieza básica es el primer paso para prolongar la vida útil de las ventanas.
La limpieza de los perfiles de aluminio debe realizarse con agua tibia y un jabón neutro. No es necesario utilizar productos agresivos ni abrasivos, ya que estos pueden dañar el acabado superficial. Basta con pasar un paño suave o una esponja no abrasiva para eliminar suciedad, restos de polvo y partículas acumuladas. En zonas como Alicante, donde la cercanía al mar puede aumentar la presencia de sal en el ambiente, se recomienda realizar esta limpieza con mayor frecuencia.
Los cristales también forman parte esencial del mantenimiento. Aunque no influyen directamente en la durabilidad del aluminio, mantenerlos limpios mejora la estética y permite detectar posibles problemas como condensaciones o filtraciones. Además, una limpieza regular evita la acumulación de residuos que podrían afectar a las juntas y al sellado de la ventana.
Las juntas de goma o burletes son componentes clave para el aislamiento térmico y acústico. Con el tiempo, estas juntas pueden resecarse, endurecerse o perder elasticidad. Revisarlas periódicamente permite detectar desgastes y sustituirlas si es necesario. Mantener las juntas en buen estado garantiza un sellado correcto y evita la entrada de aire, agua o ruido.
Los herrajes y mecanismos de apertura requieren una atención especial. Bisagras, cierres y sistemas de apertura están sometidos a un uso constante, por lo que conviene revisarlos al menos una vez al año. Aplicar lubricantes específicos en las partes móviles evita fricciones, ruidos y desgastes prematuros. Un mecanismo bien mantenido asegura un funcionamiento suave y prolonga la vida útil de la ventana.
Otro aspecto importante es comprobar el ajuste de las hojas. Con el paso del tiempo y los cambios de temperatura, las ventanas pueden desajustarse ligeramente. Detectar a tiempo problemas de alineación evita esfuerzos innecesarios en los herrajes y previene averías mayores. Un profesional puede realizar pequeños ajustes que mejoran notablemente el funcionamiento.
En climas como el de Alicante, la exposición prolongada al sol puede afectar a ciertos acabados si no son de calidad. Aunque los perfiles de aluminio modernos están preparados para resistir la radiación solar, una limpieza regular ayuda a conservar el color y el aspecto original durante más tiempo. Evitar productos químicos agresivos es clave para no deteriorar la capa protectora.
La ventilación adecuada también influye en el mantenimiento. Una correcta ventilación reduce la acumulación de humedad en el interior, evitando condensaciones que pueden afectar a los marcos y a los elementos cercanos. Ventilar de forma regular es una práctica sencilla que contribuye al buen estado general de las ventanas.
Realizar inspecciones periódicas es una buena práctica. Revisar visualmente el estado de los perfiles, los cristales, las juntas y los herrajes permite detectar problemas antes de que se agraven. Pequeñas reparaciones a tiempo evitan costes mayores y prolongan la vida útil de las ventanas.
El mantenimiento profesional ocasional también es recomendable. Aunque muchas tareas pueden realizarse de forma doméstica, contar con un técnico especializado cada cierto tiempo garantiza una revisión completa y ajustes precisos. Esto es especialmente útil en ventanas de grandes dimensiones o con sistemas de apertura complejos.
En conclusión, las ventanas de aluminio requieren un mantenimiento sencillo pero constante para durar más. Limpieza regular, revisión de juntas y herrajes, lubricación y pequeños ajustes son acciones clave que aseguran un rendimiento óptimo, mayor durabilidad y un aspecto impecable durante muchos años.
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