Errores frecuentes al pasar la ITV y cómo evitarlos

Errores frecuentes al pasar la ITV y cómo evitarlos
La Inspección Técnica de Vehículos (ITV) es un requisito obligatorio para garantizar que los vehículos que circulan por las carreteras cumplen las condiciones de seguridad y emisiones establecidas por la normativa. Sin embargo, cada año miles de conductores reciben un resultado desfavorable en la inspección debido a fallos que, en muchos casos, podrían haberse evitado con una revisión previa básica. Conocer los errores más frecuentes al pasar la ITV permite anticiparse y aumentar significativamente las probabilidades de superarla sin incidencias.


Más allá de la obligación legal, evitar defectos en la ITV contribuye a mantener el vehículo en buen estado y a mejorar la seguridad vial. Un automóvil con fallos mecánicos o técnicos no solo puede ser sancionado, sino que también representa un riesgo en la conducción diaria.


Fallos en el sistema de alumbrado y señalización


Uno de los motivos más habituales de resultado desfavorable en la ITV es el mal estado del sistema de iluminación. Bombillas fundidas, luces de freno que no funcionan, intermitentes defectuosos o faros desalineados son fallos frecuentes que pueden detectarse fácilmente antes de acudir a la inspección.


También es común que los faros presenten opacidad en la superficie debido al desgaste o a la exposición solar, lo que reduce la intensidad lumínica. Este problema puede resolverse mediante pulido o sustitución. Revisar todas las luces del vehículo —posición, cruce, carretera, freno, marcha atrás y antiniebla— es una comprobación sencilla que evita defectos leves o graves.


Neumáticos en mal estado o no homologados


Los neumáticos son un elemento esencial para la seguridad y un punto crítico en la ITV. Desgaste excesivo del dibujo, deformaciones, grietas o presiones incorrectas pueden provocar un resultado negativo. La profundidad mínima legal del dibujo es de 1,6 mm, aunque se recomienda sustituirlos antes por seguridad.


Otro error frecuente es montar neumáticos con medidas no homologadas o diferentes entre ejes, lo que también supone un defecto en la inspección. Comprobar que las dimensiones coinciden con las especificadas en la ficha técnica del vehículo es fundamental antes de acudir a la ITV.


Problemas de emisiones contaminantes


En vehículos diésel y gasolina, los niveles de emisiones son un factor determinante en la inspección. Un mantenimiento deficiente del motor puede provocar que los gases superen los límites permitidos. Filtros sucios, inyectores en mal estado, fallos en el catalizador o en la válvula EGR son causas habituales de emisiones elevadas.


En muchos casos, realizar un mantenimiento previo —cambio de filtros, revisión del sistema de inyección o conducción en carretera a régimen alto antes de la ITV— ayuda a limpiar el sistema y reducir emisiones. Este tipo de preparación es especialmente útil en vehículos que realizan trayectos cortos urbanos.


Testigos de avería encendidos en el cuadro


En los vehículos modernos, la electrónica tiene un papel clave en la ITV. La presencia de testigos de avería encendidos en el cuadro de instrumentos puede suponer un defecto grave, especialmente si están relacionados con sistemas de seguridad o emisiones. Luces de motor, ABS o control de estabilidad deben estar apagadas para superar la inspección.


Ignorar estos avisos y acudir a la ITV sin diagnóstico previo es un error común. La solución pasa por revisar el vehículo en taller, identificar el fallo mediante diagnóstico electrónico y repararlo antes de la inspección.


Elementos exteriores deteriorados o sueltos


Golpes en la carrocería, paragolpes mal fijados, retrovisores dañados o lunas agrietadas son defectos que pueden afectar al resultado de la ITV. Estos elementos influyen tanto en la seguridad como en la visibilidad, por lo que su estado es evaluado durante la inspección.


Asegurar que todas las partes exteriores están correctamente fijadas y sin daños relevantes evita incidencias. Incluso detalles como la matrícula en mal estado o ilegible pueden suponer un defecto leve.


Falta de mantenimiento en frenos y suspensión


El sistema de frenado y la suspensión son fundamentales para la estabilidad del vehículo. Pastillas y discos desgastados, amortiguadores deteriorados o holguras en la dirección pueden provocar resultados desfavorables. Estos fallos suelen desarrollarse de forma progresiva, por lo que una revisión periódica permite detectarlos antes de la ITV.


Un vehículo que vibra al frenar, se inclina en curvas o presenta ruidos en baches probablemente tenga desgaste en estos sistemas. Corregirlo antes de la inspección mejora la seguridad y evita fallos graves.


La importancia de informarse y revisar el vehículo antes de la ITV


La mayoría de los errores en la ITV se deben a descuidos o falta de revisión previa. Realizar comprobaciones básicas o acudir a un taller antes de la inspección aumenta considerablemente las probabilidades de aprobación. Asimismo, disponer de información clara sobre qué se revisa y cuáles son los fallos más comunes ayuda a los conductores a prepararse mejor.


Existen recursos especializados donde se explican estos aspectos y se ofrecen consejos prácticos sobre la inspección técnica, como los disponibles en https://itvmanacor.es/, que abordan distintos temas relacionados con la ITV y el mantenimiento del vehículo.


Prevenir fallos para una conducción más segura


Evitar errores en la ITV no solo permite superar la inspección a la primera, sino que también contribuye a una conducción más segura y eficiente. Un vehículo en buen estado responde mejor ante imprevistos, reduce el riesgo de averías y cumple con las exigencias medioambientales.

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EN: Bienestar