Un mantel para cada ocasión

Un mantel para cada ocasión
Por definición, un mantel consiste en un trozo de género cuya función es proteger la mesa de manchas y rayones, a la vez que proporciona una base higiénica sobre la cual posar los alimentos a la hora del almuerzo o cena.


En la antigüedad, aquellos hogares que poseían un mantel sobre su mesa se distinguían de aquellos considerados más humildes, y hasta la calidad del tejido y sus bordados daban cuenta de su condición social.


Pero hoy en día, el mantel no sólo cumple una función a la hora de comer, sino que también desempeña un rol decorativo, y esto ha generado que en el mercado existan tantos manteles como ocasiones para los cuales se los usa.


El mantel tradicional ha evolucionado, y además de los clásicos géneros que cubren toda la superficie de dicho mueble, y caen a los costados, también pueden encontrarse pequeños manteles individuales, o caminos que cruzan la mesa y sirven para atender a dos comensales cada uno.


Se evidencia, asimismo, una vuelta de los manteles estilo shabby shic, con muchos volados y caída, a pesar que no son sencillos de higienizar y planchar. Pero, sin lugar a dudas siguen cobrando protagonismo aquellos manteles fáciles de limpiar.


Debe saberse que en comidas protocolares es frecuente el uso de un muletón, el cual impide que el mantel que se posa sobre él se resbale o escurra sobre la mesa, a la vez que protege el mueble de posibles derrames de líquidos, y evita el ruido que provoca el golpe de los cubiertos sobre la mesa.


En las casas, para el uso diario es más frecuente colocar un hule sobre el mantel, el cual cumple similar función a la del muletón.


Si de atenerse al protocolo se trata, el mantel debe llegar hasta el suelo, y no es sobre el cual se come, sino que dicha función la cumple el cubre mantel, el cual posee dimensionas más pequeñas que el mantel.


Cierto es que para elegir el mantel adecuado debe, primero que todo, buscarse una pieza que posea la forma de la mesa, y sus dimensiones.


Se estila que el mantel supere las medidas de la mesa, y caiga hacia los lados hasta un tercio de su altura. Se trata de un mínimo, ya que tal como se explicó protocolarmente los manteles deben caer hasta tocar el piso.


En el caso de los caminos de mesa, se siguen las reglas de los manteles acerca de cuánto deben caer hacia los lados.


Por último, se encuentran los individuales de mesa. Los mismos constituyen opciones versátiles, adaptables a cualquier forma de mesa. Son ideales para las comidas diarias familiares, y hasta puede otorgárseles un estilo más formal cuando son colocados sobre el mantel para cada uno de los comensales invitados.



Fuente: https://www.mayoristadeblanco.com.ar/novedades/un-mantel-para-cada-ocasion-6355/

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