Una identidad cubana forjada entre los buriles de Marcel Molina

El Museo La Neomudejar abre una ventana a la realidad de una identidad Cubana tras la Caña de Azucar.


 La Caña de azucar una identidad cubana forjada entre los buriles de Marcel Molina madrid 11 de Julio 2019


 


El Museo La Neomudejar ha preparado una programación de verano para asentar las bases de su nueva política museistica. La Neomudejar se diferencia por tener un caracter de vanguardia actual, sin necesidad de reclamar las llamadas vanguardias del siglo XX. En esta ocasión la identidad Cubana, su reciente historia de crisis económica tras el desmantelamiento de las fábricas de azucar que construyeron una identidad del pais caribeño a nivel mundial. Marcel Molina profundiza sobre esta realidad con la destreza técnica de sus buriles y plasma en sus xilografias y grabados una visión personal sobre la experiencia vivida en un periodo de diez años de su obra. La exposición transita por tres ejes vertebrados, una realidad de los peones, donde se revierte una narrativa de los antiguos obreros de las fabricas de Cienfuegos, territorio natal del artista y su impronta memorial desde la emocionalidad de narrativas que interpelan a la Itaca reciente de un tiempo glorioso que ya no esta.


ESPACIO PARA MEDITAR: UNA HISTORIA DE "PEONES"…


“El característico paisaje que supone la actividad en su pleno desarrollo se ve alterado ahora por el estrangulamiento de su principal icono industrial: la torre o chimenea del central azucarero que ya no volverá a desprender el humo de su molienda… Sobre la base de una perspectiva dada en particular ‘huella dactilar’ como signo de identidad personal, ‘Un nudo en la garganta’ se convierte en artístico documento de uno de los sucesos más trágicos sufridos por una buena parte de nuestra población  que ya no aspirará, en aquellos lugares desmantelados, el olor de su rica producción…”


Otro eje versa sobre la historia misma, sobre la huella que la caña ha dejado en el paisaje social y humano de Cuba. De hecho gran parte de estas obras se caracterizan por poder ser revisadas en un termino general con la huella digital que las figuras o paisajes de la obra construyen y que en una capa subjetiva reflexiona sobre la identidad que la huella del azucar ha dejado en la sociedad Cubana.


LA HISTORIA CONTINUA: HOMENAJE A LAS CAÑAS DE AZUCAR…


“El azúcar cubano” y de sus nuevas problemáticas para las artes visuales y otras voces artísticas, la dramática fuerza en la expresividad plástica –en este caso del grabado, como en un retorno a los inicios de los primeros visos del “azúcar” en el arte cubano- del quehacer de Marcel Molina Martínez (uno de los pocos creadores cubanos que ha dedicado totalmente su obra –hasta el presente- a dicho espectro)


Marcel Molina  se erige como uno de los recursos simbólicos más socorridos por el artista, el ordenamiento y la repetición infinita de las casa, naves y tumbas, vienen a conformar una espiral que es huella y profusión. Para este creador la pervivencia se vuelve un caos ordenado, regido por una igualdad que hermana y a la vez somete todas las cosas a una condición desesperada (…) A este conjunto, se suman obras que aportan un factor lúdico y estrechan el intercambio con el receptor; se trata de propuestas que recrean una metáfora más ágil y propician otra mirada al complejo asunto


“Mayor manejo del negro y de los estratégicos espacios en blanco que bien sabe reservar, así como la elegancia lineal y las claves tonales a ritmo de tramas y altos contrastes en el grabado xilográfico, se convierten en los indiscutibles valores técnicos de Marcel Molina Martínez” (Antonio Fernández Seoane)


Por último una gran mural de 9 metros viste la parte superior del Museo en un homenaje a la Caña de azucar como entidad y todo, que evoca el poder de la naturaleza y su capacidad de remontarse y regenerar un paisaje supuestamente destruido. La obra de Marcel arroja una mirada optimista que pone acento en la viodiversidad, la regeneración y el poder de la naturaleza misma, como efecto espejo de una sociedad que necesita mirarse y reconocerse para avanzar en un futuro.


El Museo complementa con esta exposición un verano diverso con otras dos exposiciones refrescantes pero no por ello demoledoras a nivel estetico y de contenido. En Un “Fist Fast” de la artista Mexicana Rocio Boliver una retrospectiva sobre su trabajo de performance extrema ahondando sobre la resistencia del dolor y la violencia de los cuerpos atados al placer ludico de la sexualidad y “Destape y Orgullo” que habla sobre la memoria de los activismos LGTBQ y su diálogo entre un homenaje a Stonewell en su aniversario y las realidades activistas de España en el franquismo y la llamada transición que dejaba a un lado los derechos humanos activando la ley de peligrosidad social hasta bien entrados los años 80 encarcelando o persiguiendo a personas con orientación o identidades diversas como sujetos peligrosos.

FECHA: a las 19:04h (18 Lecturas)

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